domingo, 10 de febrero de 2013

Trae tu tecnología, desarrolla tus ideas (junto a otros)

Las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) representan, en todo sentido, el desdibujamiento de las fronteras. Realidad que debemos comprender y asimilar desde el aula, pues hoy más que nunca aprender no es algo que ocurra solo en presencia del maestro.

Las múltiples y constantes fuentes de información a las que tiene acceso todo estudiante en presencia de las TIC, tienen que llevarnos a que ya no sólo se escuche en casa ¿Qué aprendiste hoy en la escuela?, sino que en la escuela se pregunte ¿Qué aprendiste hoy en casa?

Considero así que el movimiento “Bring your own technology” (BYOT), sintetiza bien este fenómeno. Cada vez es más difícil mantener al margen la tecnología desde la cual las personas se conectan a sus intereses, siendo necesario pensar cómo hacer para que estas tecnologías se incorporen, en este caso, a la actividad del aula.

Un caso que suscitó mi reflexión

Dialogando con un maestro que trabaja en la ciudad de Pereira, Colombia, me comentó una experiencia de su Institución Educativa que me llamó la atención. Hoy sé que dicha experiencia se puede enmarcar en el movimiento BYOT.

Después de varias discusiones a nivel de planeación escolar, decidieron invertir en la contratación de un buen servicio de Internet inalámbrico, en vez de comprar más equipos para dotar una sala de cómputo. Los resultados respondieron a la expectativa inicial: Los estudiantes empezaron a llevar y utilizar en el aula sus propios dispositivos móviles, supliendo en parte la necesidad de dotación para cada área.

Recuerdo que discutimos en torno a las situaciones que esta experiencia implican, hablando de diferentes elementos que intentaré recoger aquí:

La posibilidad y licencia para llevar al aula y usar dispositivos móviles requiere de nuevas habilidades y estrategias por parte del docente, para evitar que los estudiantes se entretengan y no atiendan a las actividades escolares. Esto implica transformar las actividades en el aula, para hacer que el estudiante utilice la tecnología, pero que lo haga bajo parámetros de formación.

En este sentido, es importante generar retos de aprendizaje. Lograr que el estudiante use la tecnología para acceder a información que complemente el tema de la clase, para producir información desde el contexto, para compartirla, para interactuar y actuar con otros.

Esto me recuerda un proyecto que asesoré en el municipio de Buesaco – Nariño, donde el docente de química orienta a sus estudiantes para que construyan tutoriales de preparación para las pruebas de Estado, incentivándolos a apropiar los temas, aprender sobre tecnología, trabajar en equipo. Los materiales son publicados en YouTube y pueden ser descargados para dispositivos móviles. (Conozca más sobre esta experiencia aquí y aquí)

Este tipo de experiencias implican maestros dispuestos a transformar su rol en el aula, de enciclopedias que transmiten datos, a dinamizadores de experiencias de indagación, donde orientan el aprendizaje del estudiante.

Se requiere maestros con otro tipo de competencias, más asociadas a un continuo proceso de aprendizaje y a incentivar el trabajo colaborativo. Maestros que reflexionen su práctica, que produzcan y compartan contenidos, que aprendan sobre tecnología pero, sobre todo, que reconozcan que no lo saben todo, que también son sujetos de aprendizaje.

Volviendo sobre las reflexiones sobre la experiencia de BYOT en Pereira, hablamos con el profesor lo importante de invitar a la tecnología del estudiante al aula, teniendo claro aspectos como:
  • Protocolos claros para atender situaciones de robo o pérdida de los dispositivos móviles al interior de la Institución Educativa, así como a la salida del mismo. Dado que el hurto es una posibilidad cuando se ha identificado quién tiene estos artefactos, es importante discutir hasta dónde llega la responsabilidad de la Institución Educativa frente a estas situaciones.
  • Desarrollar una clara responsabilidad institucional frente a la gestión para la dotación de infraestructura. Aprovechar los insumos individuales para el proceso formativo no debe implicar que la dirección desatienda el tema. Es una solución para complementar y no para reemplazar los procesos de gestión institucional, donde debe estar claro que no se puede exigir al docente la tenencia de equipos propios para dictar sus clases.
  • Antes de abrir las puertas a una experiencia de este tipo, se debe tener una planeación clara sobre cómo se va a dinamizar el uso de la tecnología, a fin de no convertirlo en un escenario de distracción, sino de formación. Se requiere compromiso institucional e individual para generar las transformaciones curriculares necesarias 

Pero en síntesis ¿Por qué introducir estas tecnologías en el aula?

Indiferente de la estrategia de acceso a las tecnologías, sean éstas dotación de la Institución Educativa o recursos personales, lo interesante es imaginarse el espectro de posibilidades que su utilización permiten.
En este sentido, veo al menos tres líneas no excluyentes de uso:
  • Traer el mundo cercano y lejano al aula. El primero desde la posibilidad de registrar y documentar el mundo propio, y el segundo desde la posibilidad de indagar. Ambos para comparar, contrastar y argumentar.
  • Proponer escenarios de contacto e interacción dentro y fuera del aula, a fin de fortalecer la comunicación como base para la construcción de ideas y la edificación de acciones compartidas.
  • Generar dinámicas de producción y publicación desde la realidad individual y colectiva, dando cuenta de lo propio. Esto es fortalecer la propia identidad y la identidad de la sociedad a la que se pertenece. 

Esto implica, aprovechar los dispositivos móviles para desarrollar competencias lectoescritoras, no desde la perspectiva de saber codificar y decodificar un sistema de símbolos, de manera descontextualizada y abstracta, sino como una práctica social en contextos socioculturales particulares, donde no sólo se trata de dominar un código lingüístico, sino saber qué comunico, cómo lo comunico y por qué lo comunico de determinada manera, junto a otros.

En conclusión

Se está entonces ante la posibilidad de usar las tecnologías como mediadoras en el aula, perspectiva que se asocia a la teoría sociocultural de aprendizaje, desde donde se asume que el desarrollo de las ideas se da en el encuentro con el otro, en el diálogo y la interacción.

Es así como el docente se puede servir de las tecnologías para desarrollar capacidad de escuchar, pero también de expresar junto a otros, crear y recrear la vida desde el reconocimiento mutuo y desde el trabajo colaborativo, como una postura frente al tipo de sociedad que se puede ayudar a formar.

Son entonces prácticas para observar desde un análisis social, que de cuenta de cómo los individuos interpretan y dan sentido a las actividades en las que están involucrados; así como también se pueden analizar desde lo societal, desde los andamiajes comunes desde los cuales se construyen significados compartidos.

Se trata de prácticas que usan como detonante las TIC, permitiendo enriquecer el currículo al proponer nuevos esquemas de aprendizaje más transversales e integradores, donde el conocimiento no está atomizado, sino que se construye en torno a situaciones en contexto, desde el diálogo y la interacción.

Entonces... bienvenida sea la tecnología utilizada para desarrollar las ideas junto a otros.

Para complementar

Encontré un interesante artículo que puede alimentar la discusión, sobre las 10 razones más relevantes por las cuales las tabletas están proliferando en la educación Invito a su lectura.

1 comentario:

  1. Apreciada Marcela, muy interesantes tus reflexiones. Lo de "¿qué aprendiste hoy en casa?" es muy pertinente para la discusión. Estoy de acuerdo con que los estudiantes deben saber distinguir el plan académico del social. Muy interesante el artículo que compartiste, ¡muchas gracias!

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