Este podcast fue creado como complemento del Póster que lleva el mismo nombre, y al que se puede acceder desde este enlace. Se recomienda su uso como introducción a la temática a tratar, siendo un audio que ayuda a contextualizar y generar un marco de referencia para los docentes usuarios del material. Su utilización ayudará a generar una relación más cercana con los usuarios, orientándolos en el proceso que van a desarrollar.
Así su finalidad es servir como material de preparación para el recorrido que iniciará el docente.
Acceda a la Guía Didáctica actualiza en este enlace, donde se incluye el uso del Podcast.
Y acceda directamente al Podcast en PodOmatic siguiendo el enlace: http://marcehdz.podomatic.com/entry/2013-11-12T19_22_21-08_00
martes, 12 de noviembre de 2013
martes, 15 de octubre de 2013
Póster: Observando lo que hacemos cambiamos lo que somos: Recorriendo desde el aula el camino de la sistematización
Socializo el Póster "Observando lo que hacemos cambiamos lo que somos: Recorriendo desde el aula el camino de la sistematización", elaborado como ejercicio del curso Producción de recursos y medios educativos I - maestría Tecnología Educativa y medios innovadores para la educación, que adelanto con la Universidad Autónoma de Bucaramanga y el Tecnológico de Monterrey.
Igualmente vinculo la Guía Didáctica que acompaña el Póster, como recurso de apoyo para su utilización en los procesos de formación para los que está dirigido: Acceder a la Guía Didáctica
Para acceder al póster desde Glogster siga el enlace: http://www.glogster.com/marcehdz/recorriendo-desde-el-aula-el-caminode-la-sistematizacion/g-6kegqbo1mfchih5p57g1gba
Tema: Sistematización de experiencias de aula como proceso de reflexión y transformación del ser y hacer en los procesos educativos.
Usuarios: Docentes de Educación Básica y Media, sector oficial, beneficiados por el programa Computadores para Educar que adelantan como estudiantes el Diplomado en Educación y TIC.
Nivel: Material didáctico transversal a los niveles 4, 5 y 6 del Diplomado en Educación y TIC, realizado en el marco de la Estrategia de Acceso y Formación para la apropiación pedagógica de las TIC del programa Computadores para Educar.
Objetivo: Aclarar los conceptos en torno a la sistematización de experiencias de aula y cómo asumirla en el aula de clase, además de su utilidad en la construcción, implementación y reflexión en torno a prácticas de aula innovadoras.
Propósito formativo: Reconocer la sistematización de experiencias de aula como una ruta de aprendizajes que permite empoderar las acciones de cambio, transformando a las personas y sus contextos.
Documentos de apoyo:
Igualmente vinculo la Guía Didáctica que acompaña el Póster, como recurso de apoyo para su utilización en los procesos de formación para los que está dirigido: Acceder a la Guía Didáctica
Para acceder al póster desde Glogster siga el enlace: http://www.glogster.com/marcehdz/recorriendo-desde-el-aula-el-caminode-la-sistematizacion/g-6kegqbo1mfchih5p57g1gba
Características generales
Tema: Sistematización de experiencias de aula como proceso de reflexión y transformación del ser y hacer en los procesos educativos.
Usuarios: Docentes de Educación Básica y Media, sector oficial, beneficiados por el programa Computadores para Educar que adelantan como estudiantes el Diplomado en Educación y TIC.
Nivel: Material didáctico transversal a los niveles 4, 5 y 6 del Diplomado en Educación y TIC, realizado en el marco de la Estrategia de Acceso y Formación para la apropiación pedagógica de las TIC del programa Computadores para Educar.
Objetivo: Aclarar los conceptos en torno a la sistematización de experiencias de aula y cómo asumirla en el aula de clase, además de su utilidad en la construcción, implementación y reflexión en torno a prácticas de aula innovadoras.
Propósito formativo: Reconocer la sistematización de experiencias de aula como una ruta de aprendizajes que permite empoderar las acciones de cambio, transformando a las personas y sus contextos.
Documentos de apoyo:
- Mejía, M. (2008). La sistematización: empodera y produce saber y conocimiento. Bogotá: desde abajo.
- Hernández, et al. (2012). Los proyectos pedagógicos de aula para la integración de las TIC, como sistematización de la experiencia docente. Popayán: Editorial Universidad del Cauca.
lunes, 29 de abril de 2013
El paradigma sociocultural como marco para la transformación de las prácticas educativas
Me preguntan ¿De qué manera la utilización de un paradigma sociocultural ayuda al diseño de actividades pedagógicas mediadas por tecnología digital, así como a la evaluación de dichas actividades y de las políticas institucionales y educativas que las sustentan?
Para dar respuesta empezaré por el final. Es difícil que una experiencia de integración y aprovechamiento pedagógico de las TIC en el aula sobreviva sin una clara dirección institucional que genere condiciones favorables para su desarrollo. Y no hablo sólo de acceso de tecnología, o de espacios de formación tecnológica para docentes, hablo de una clara disposición de los recursos escolares en torno a posturas claras del lugar de las tecnologías en el aprendizaje. Ya algo de eso lo había hablado aquí.
Reemplazar el tablero tradicional por un video beam o un tablero interactivo, no deja de ser un embeleco que se llena de polvo, o es utilizado para cambiar garabatos dibujados con un marcador por diapositivas atestadas de textos. El propósito es el mismo: Que los estudiantes copien-memoricen ideas que deberán replicar en un examen.
Igualmente de nada nos sirve tener un computador por niño si no tenemos claro cómo nos vamos a organizar los docentes, los directivos, los administrativos, para orientar su uso. ¿Seguiremos hablando de clases de informática? ¿Cómo podemos integrar proyectos de diferentes áreas? ¿Cómo orientamos el uso responsable de Internet? ¿Plantearemos otras formas de interactuar y gestionar información institucional y académica? ¿Cómo hacer de la tecnología una potenciadora de aprendizajes y no un distractor escolar?
Uno encuentra fácilmente que en muchas sedes educativas no se han preguntado si lo que necesitan son más computadores, o una distribución diferente de los que existen en el aula, o implementar un modelo BYOT (Bring your own tecnology)... no se han preguntado qué pasará cuando la tecnología existente se haga obsoleta, no hay un plan de sostenibilidad tecnológica, y ni qué decir de un plan de sostenibilidad ambiental... no hay una consciencia sobre los desafíos éticos que supone la gestión de información y conocimiento en el mundo de hoy... así que por supuesto... creo que iniciar por un acuerdo institucional de negociación y transformación organizacional es el paso fundamental, y para ello necesitamos pararnos desde un paradigma acorde con los retos que supone la participación como agentes de cambio en la sociedad del conocimiento.
Una alternativa que se muestra altamente interesante, es el paradigma sociocultural, pues si bien no intenta decirnos cómo usar la tecnología en el aula, desde la perspectiva de estrategias didácticas o metodologías concretas, es un marco de referencia que nos habla sobre la necesidad de entenderlas como mediadoras en procesos de diálogo, negociación y desarrollo de acuerdos sociales que le den sentido y conecten lo que aprendemos en el aula con la vida misma (Fernández-Cárdenas, 2009). Lo que tiene mucho sentido si se entiende el aprendizaje como una actividad relacionada de manera profunda con las mediaciones culturales como el escenario donde gana significado todo aquello con lo que nos relacionamos, como lo plantea Daniels retomando a Cole (2003)
Las Tecnologías de Información y Comunicación pueden ser entonces aprovechadas para generar experiencias de aula que fomenten, propicien y consoliden comunidades, donde el reconocimiento del otro y la interacción participativa sea el eje fundamental del aprendizaje (Muñoz, 2008). Se trata así de generar dinámicas que permitan el surgimiento de comunidades de práctica, entendido esto desde la perspectiva de Wenger: colectivos de personas que emergen de manera informal en torno a un objetivo común, donde se trata de compartir, desde un compromiso mutuo, experiencias y sentidos que impulsen acciones, propiciando aprendizajes sociales (Wenger, 2001).
Se trata entonces de plantear actividades que integren, que favorezcan la inclusión de las personas (sentirse parte de) desde "las características del diseño del curso, el papel de los moderadores, los estilos de interacción de los participantes en el curso y las características del medio tecnológico utilizado", como lo plantea Wegerif (1998), para lo cual es imprescindible contar con una clara orientación y respaldo institucional que, más allá de las directrices plasmadas en el papel, tenga claro el espíritu que guía las acciones dentro y, sobre todo, fuera del aula.
Referencias:
Daniels, H. (2003). Vygotsky y la pedagogía. Barcelona, España: Paidós.
Fernández-Cárdenas, J. (2009). Las tecnologías de la información y la comunicación desde la perspectiva de la psicología de la educación. En J. Arévalo-Zamudio y G. Rodríguez-Blanco (Eds.). Educación y tecnología. Reflexiones y experiencias en torno a las TIC. Distrito Federal,México: Secretaría de Educación Pública/Dirección General de Materiales Educativos.
Muñoz, A(2008) Factores implicados en la conformación de redes escolares con el soporte de un portal educativo: un enfoque de comunidades de práctica docente. En: Fernández, J. M. y Carrión, C. (Eds.). (2008). Escenarios virtuales y comunidades de práctica. La participación docente en la Red de Escuelas Asociadas a la UNESCO. Monterrey, México: Comité Regional Norte de Cooperación con la UNESCO.
Wegerif, R. (1998). The social dimension of asynchronous learning networks. JALN 2(1), pp. 34-48.
Wenger, E. (2001). Comunidades de práctica: aprendizaje, significado e identidad. Barcelona, España: Paidós Ibérica.
Para dar respuesta empezaré por el final. Es difícil que una experiencia de integración y aprovechamiento pedagógico de las TIC en el aula sobreviva sin una clara dirección institucional que genere condiciones favorables para su desarrollo. Y no hablo sólo de acceso de tecnología, o de espacios de formación tecnológica para docentes, hablo de una clara disposición de los recursos escolares en torno a posturas claras del lugar de las tecnologías en el aprendizaje. Ya algo de eso lo había hablado aquí.
Reemplazar el tablero tradicional por un video beam o un tablero interactivo, no deja de ser un embeleco que se llena de polvo, o es utilizado para cambiar garabatos dibujados con un marcador por diapositivas atestadas de textos. El propósito es el mismo: Que los estudiantes copien-memoricen ideas que deberán replicar en un examen.
Igualmente de nada nos sirve tener un computador por niño si no tenemos claro cómo nos vamos a organizar los docentes, los directivos, los administrativos, para orientar su uso. ¿Seguiremos hablando de clases de informática? ¿Cómo podemos integrar proyectos de diferentes áreas? ¿Cómo orientamos el uso responsable de Internet? ¿Plantearemos otras formas de interactuar y gestionar información institucional y académica? ¿Cómo hacer de la tecnología una potenciadora de aprendizajes y no un distractor escolar?
Uno encuentra fácilmente que en muchas sedes educativas no se han preguntado si lo que necesitan son más computadores, o una distribución diferente de los que existen en el aula, o implementar un modelo BYOT (Bring your own tecnology)... no se han preguntado qué pasará cuando la tecnología existente se haga obsoleta, no hay un plan de sostenibilidad tecnológica, y ni qué decir de un plan de sostenibilidad ambiental... no hay una consciencia sobre los desafíos éticos que supone la gestión de información y conocimiento en el mundo de hoy... así que por supuesto... creo que iniciar por un acuerdo institucional de negociación y transformación organizacional es el paso fundamental, y para ello necesitamos pararnos desde un paradigma acorde con los retos que supone la participación como agentes de cambio en la sociedad del conocimiento.
Una alternativa que se muestra altamente interesante, es el paradigma sociocultural, pues si bien no intenta decirnos cómo usar la tecnología en el aula, desde la perspectiva de estrategias didácticas o metodologías concretas, es un marco de referencia que nos habla sobre la necesidad de entenderlas como mediadoras en procesos de diálogo, negociación y desarrollo de acuerdos sociales que le den sentido y conecten lo que aprendemos en el aula con la vida misma (Fernández-Cárdenas, 2009). Lo que tiene mucho sentido si se entiende el aprendizaje como una actividad relacionada de manera profunda con las mediaciones culturales como el escenario donde gana significado todo aquello con lo que nos relacionamos, como lo plantea Daniels retomando a Cole (2003)
Las Tecnologías de Información y Comunicación pueden ser entonces aprovechadas para generar experiencias de aula que fomenten, propicien y consoliden comunidades, donde el reconocimiento del otro y la interacción participativa sea el eje fundamental del aprendizaje (Muñoz, 2008). Se trata así de generar dinámicas que permitan el surgimiento de comunidades de práctica, entendido esto desde la perspectiva de Wenger: colectivos de personas que emergen de manera informal en torno a un objetivo común, donde se trata de compartir, desde un compromiso mutuo, experiencias y sentidos que impulsen acciones, propiciando aprendizajes sociales (Wenger, 2001).
Se trata entonces de plantear actividades que integren, que favorezcan la inclusión de las personas (sentirse parte de) desde "las características del diseño del curso, el papel de los moderadores, los estilos de interacción de los participantes en el curso y las características del medio tecnológico utilizado", como lo plantea Wegerif (1998), para lo cual es imprescindible contar con una clara orientación y respaldo institucional que, más allá de las directrices plasmadas en el papel, tenga claro el espíritu que guía las acciones dentro y, sobre todo, fuera del aula.
Referencias:
Daniels, H. (2003). Vygotsky y la pedagogía. Barcelona, España: Paidós.
Fernández-Cárdenas, J. (2009). Las tecnologías de la información y la comunicación desde la perspectiva de la psicología de la educación. En J. Arévalo-Zamudio y G. Rodríguez-Blanco (Eds.). Educación y tecnología. Reflexiones y experiencias en torno a las TIC. Distrito Federal,México: Secretaría de Educación Pública/Dirección General de Materiales Educativos.
Muñoz, A(2008) Factores implicados en la conformación de redes escolares con el soporte de un portal educativo: un enfoque de comunidades de práctica docente. En: Fernández, J. M. y Carrión, C. (Eds.). (2008). Escenarios virtuales y comunidades de práctica. La participación docente en la Red de Escuelas Asociadas a la UNESCO. Monterrey, México: Comité Regional Norte de Cooperación con la UNESCO.
Wegerif, R. (1998). The social dimension of asynchronous learning networks. JALN 2(1), pp. 34-48.
Wenger, E. (2001). Comunidades de práctica: aprendizaje, significado e identidad. Barcelona, España: Paidós Ibérica.
viernes, 29 de marzo de 2013
McKinney: ¿Podrán los podcast reemplazar a los profesores?
El acceso casi ilimitado a información, desde cualquier lugar y en cualquier momento, genera numerosos interrogantes frente al sistema educativo y el rol que los docentes desarrolla en él. ¿Podrán los podcast reemplazar a los profesores? fue particularmente la inquietud que ocupó a Dani McKinney en una investigación realizada en el año 2008 en el Departamento de Psicología de Fredonia, Estados Unidos.
Su interés se centró en comparar los resultados académicos de un grupo de estudiantes que asistió presencialmente a una sesión de clase de Psicología General, respecto a otro que obtuvo la grabación de la misma sesión a través de un Podcast (con opción de audio y video, o sólo audio) subido en iTunes University, observando cómo cada grupo estudió para presentar una prueba posterior del tema.
McKinney, D., Dyck, J. L., & Luber, E. S. (2009). iTunes University and the classroom: Can podcasts replace Professors? Computers & Education.
Su interés se centró en comparar los resultados académicos de un grupo de estudiantes que asistió presencialmente a una sesión de clase de Psicología General, respecto a otro que obtuvo la grabación de la misma sesión a través de un Podcast (con opción de audio y video, o sólo audio) subido en iTunes University, observando cómo cada grupo estudió para presentar una prueba posterior del tema.
A ambos grupos se les entregó impresa la presentación utilizada por el profesor, como estructura discursiva de apoyo, con un espacio para tomar apuntes relacionados con la temática. Igualmente se les solicitó describir de forma escrita las sesiones de estudio empleadas para preparar la prueba, indicando tiempo dedicado, material utilizado y forma de uso.
En ambos casos tomar apuntes fue un factor determinante para los resultados. No obstante, la investigación evidenció un mejor desempeño del grupo que utilizó el Podcast, sustentado en la posibilidad de repetir la grabación, detenerse en aspectos puntuales y tomar apuntes detallados, permitiendo al estudiante llevar un ritmo de aprendizaje más flexible y móvil. Por el contrario, quienes asistieron a la sesión presencial presentaron apuntes significativamente más cortos y concretos, aún cuando pudieron aclarar dudas de manera directa con el profesor.
Aunque el estudio indica una posición favorable frente al uso de Podcast, no plantea que reemplacen al docente, ni la asistencia o dedicación académica. De hecho plantea que no son resultados concluyentes, abriendo el interés a nuevos estudios que se ocupen de los lugares y horas que se dedican a escuchar los podcast, para saber cómo se utilizan, las características de los apuntes tomados, así como reconocer qué disciplinas son más afines a este tipo de materiales, pues los resultados obtenidos pueden no ser homologables a todos las áreas y niveles de estudio.
McKinney presenta así un campo de discursión que sigue abierto, planteando la necesidad de desarrollar mejores prácticas de integración de las TIC en el aula, buscando que la tecnología no sea un distractor sino una oportunidad para enriquecer y mejorar los ambientes de aprendizaje.
En ambos casos tomar apuntes fue un factor determinante para los resultados. No obstante, la investigación evidenció un mejor desempeño del grupo que utilizó el Podcast, sustentado en la posibilidad de repetir la grabación, detenerse en aspectos puntuales y tomar apuntes detallados, permitiendo al estudiante llevar un ritmo de aprendizaje más flexible y móvil. Por el contrario, quienes asistieron a la sesión presencial presentaron apuntes significativamente más cortos y concretos, aún cuando pudieron aclarar dudas de manera directa con el profesor.
Aunque el estudio indica una posición favorable frente al uso de Podcast, no plantea que reemplacen al docente, ni la asistencia o dedicación académica. De hecho plantea que no son resultados concluyentes, abriendo el interés a nuevos estudios que se ocupen de los lugares y horas que se dedican a escuchar los podcast, para saber cómo se utilizan, las características de los apuntes tomados, así como reconocer qué disciplinas son más afines a este tipo de materiales, pues los resultados obtenidos pueden no ser homologables a todos las áreas y niveles de estudio.
McKinney presenta así un campo de discursión que sigue abierto, planteando la necesidad de desarrollar mejores prácticas de integración de las TIC en el aula, buscando que la tecnología no sea un distractor sino una oportunidad para enriquecer y mejorar los ambientes de aprendizaje.
Referencia:
McKinney, D., Dyck, J. L., & Luber, E. S. (2009). iTunes University and the classroom: Can podcasts replace Professors? Computers & Education.
jueves, 28 de febrero de 2013
Red social y comunidad de práctica no son sinónimos
Muchas veces nos
preocupamos más por utilizar a cualquier costo las redes sociales en el aula, que por encontrar
un sentido para usarlas. Así, el propósito que nos debería ocupar es pensar cómo vincular su uso con el desarrollo de actividades que permitan a las personas participar de comunidades
de práctica.
Lo curioso es que lograrlo puede implicar un menor uso de redes sociales y un mayor uso de otros servicios web que favorezcan una mejor administración de información compartida (listas de correo, foros, wikis y otros).
Algunas ideas iniciales en torno al tema
Un cuchillo
es útil en la cocina para cortar y darle forma a los alimentos. Su utilidad es
innegable en este campo. Sin embargo, a nadie se le ocurre pasarle un cuchillo
a un niño sin darle un objetivo de uso. Se lo pasamos junto a una actividad a
cumplir: partir el plátano en tajadas o abrir la carne para asarla, que se
enmarca en el objetivo claro de preparar y compartir un alimento.
A veces
siento cierto desespero en los docentes, padres de familia, autoridades locales
y nacionales por ponerle una herramienta tecnológica a los niños en frente, sin
que necesariamente tengan claro qué esperan que el niño haga con ella. Decir
que esperan que aprenda, es como decir que le pasan un cuchillo y esperan que
cocine.
Puede que
el niño aprenda, como puede que no, así como puede pasar que le de un uso no
deseable o al margen de los propósitos formativos de la escuela. Así que en realidad ¿Qué tanto está
incidiendo la escuela en el uso que los niños están dando a los computadores, a Internet... a las redes sociales?
¿Nos hemos preguntado qué esperamos que el niño aprenda cuando introducimos el
uso de las redes sociales en las actividades de aula? ¿Estamos pensando en los contenidos
del plan de estudios cuando lo decimos? ¿Estamos queriendo desarrollar actitudes
y valores individuales y sociales? ¿Cuáles? ¿Por qué esos aprendizajes y no
otros?
Es cierto, las
redes sociales son, para muchos niños y jóvenes, el escenario natural para
vivenciar el encuentro y reconocimiento con los otros, lo que las hace un lugar
propicio de aprendizaje y apropiación (si lo pensamos desde la perspectiva
sociocultural).
No
obstante, hace falta más que un usuario agregado a un servicio para afirmar que
éste hace parte de una comunidad de práctica, desde la perspectiva de compartir
un objetivo, estar comprometido con éste y haber apropiado su repertorio (como
lo afirma Etienne Wenger).
Así que los
podemos juntar todos en un mismo lugar, pero… ¿De qué hablan? ¿Si se leen
mutuamente con interés académico? ¿Cómo llevar a un grupo de personas, en
principio no interesadas en un tema, a producir y construir en torno a éste?
---
Estas son
las inquietudes que me rondan en torno al tema de las redes sociales, al
terminar de leer el texto de Andrea Muñoz Sheridan “Factores implicados en la conformación
de redes escolares con el soporte de un portal educativo: un enfoque de
comunidades de práctica docente”. Un buen documento que alimenta las reflexiones sobre
el tema.
domingo, 24 de febrero de 2013
Twitter: Un nuevo escenario para la cultura, un nuevo lugar para el aprendizaje
Los trinos de Twitter en el aula
Hace dos años impulsamos, desde la Universidad del Cauca, y en el marco del programa estatal de formación de maestros para el uso y aprovechamiento de las TIC, Computadores para Educar (CPE), la utilización de Twitter como medio para la interacción y el encuentro de comunidades educativas distantes geográficamente.
La mayoría de docentes a los que llegamos con el programa pertenecen a zonas rurales, no cuentan con conectividad en las sedes educativas donde trabajan, o cerca de ellas, y, una gran proporción, poseen bajo nivel de apropiación tecnológica, lo cual constituye un ámbito muy particular si se trata de impulsar el uso de servicios web, como era este caso.
Fue interesante implicarse en este ejercicio porque nos permitió reconocer el interés y deseo de los docentes por lo que otros colegas están haciendo en el aula, pero también porque develó la dificultad para lograr que los maestros cuenten sus experiencias de manera concreta, utilicen las TIC como canales de diálogo (apropiando las dinámicas y lógicas propias de ellos) y, sobre todo, la dificultad para asumir una lógica de observación y producción sistemática en torno a lo que hacen.
![]() |
| Archivo Universidad del Cauca - Computadores para Educar. Junio de 2011 |
Se dialoga con otros (en términos de construcción compartida de conocimientos y re-significación de identidades), no sólo cuando se tiene algo para dialogar, sino cuando se sabe cómo dialogar en torno a ello (desde la construcción del mensaje, hasta el uso de las herramientas). Ese es el reto de quien orienta una práctica de información y comunicación a través de tecnologías asociadas.
Parte de las reflexiones suscitadas dio lugar a la escritura del libro “Los Proyectos Pedagógicos de Aula para la integración de las TIC, como sistematización de la experiencia docente. 2da edición” (Ver o descargar aquí).
En esa época conocí igualmente la iniciativa “Cadavre Exquis” de Tim Burton, la cual nos permitió evidenciar una buena posibilidad de usar Twitter en el aula, como espacio para generar narraciones compartidas.
Se trata de dar vida a una historia a partir de una frase de inicio, donde todos pueden dar continuidad generando una continuidad con su propia frase de 140 caracteres y usando todos un mismo hashtag. Por organización el curso podría crear una lista en Twitter, que facilite la lectura de los aportes.
Como adaptación adicional de la idea, se pueden constituir comités de editores, como encargados de escoger, hilar y dar sentido a los aportes realizados por los compañeros en un día, rotándose la responsabilidad. Así, se construirán historias colectivas que pueden permitir hacer lecturas transversales de las ideas que surgen en el aula.
Una experiencia de este tipo puede posibilitar el desarrollo de habilidades comunicativas, de selección, estructuración, síntesis y manejo lógico de la información. Lo que significa trabajar con estudiantes sobre las mismas habilidades de producción de las que se hablaba en la primera experiencia.
Cuál es el lugar de una red social como Twittter en la creación de cultura
La cultura, según Pilar Lacasa, es “una organización compartida de ideas que incluye patrones predominantes de carácter moral, intelectual y estético así como también el significado que los miembros de esa comunidad atribuyen a las situaciones comunicativas” (2008, p. 21). En consideración, los nuevos escenarios de información y comunicación constituyen lugares donde emergen y se re-significan identidades culturales, dando cuenta de lo que pensamos, hacemos y creemos.
Las redes sociales son al mundo de hoy lo que la plaza, la tienda de la esquina y el parque eran al mundo de ayer. Es el lugar público donde reafirmamos nuestras identidades, a partir de las interacciones sociales y las representaciones que en ellas se mueven. Son el nuevo espacio donde se configuran los conocimientos y creencias sobre el mundo, se adquieren valores y conductas, se definen roles y prácticas, además de formas para socializar y expresarnos en torno al mundo físico (y virtual) que hoy habitamos.
“Seguimos” y “nos siguen”, constituyendo comunidades, más o menos delimitadas, que refuerzan sus imaginarios, incidiendo sobre las prácticas sociales presenciales y no presenciales, como sistemas de significados compartidos connaturales a la realidad actual.
Hace parte de las nuevas maneras de estar juntos, donde se consolidan nuestros rasgos diferenciadores que, poco a poco, dejan de estar marcados por las fronteras geográficas, extendiendo las relaciones de poder y resistencia (simbólica) a un ámbito globalizado.
Referencia:
Lacasa, Pilar (2002). Cultura y Desarrollo. En Herranz I., Pilar y Sierra G., Purificación (Comps.). Psicología Evolutiva. I. Vol. II. Desarrollo Social. UNED. p. 17-50
domingo, 10 de febrero de 2013
Trae tu tecnología, desarrolla tus ideas (junto a otros)
Las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) representan, en todo sentido, el desdibujamiento de las fronteras. Realidad que debemos comprender y asimilar desde el aula, pues hoy más que nunca aprender no es algo que ocurra solo en presencia del maestro.
Las múltiples y constantes fuentes de información a las que tiene acceso todo estudiante en presencia de las TIC, tienen que llevarnos a que ya no sólo se escuche en casa ¿Qué aprendiste hoy en la escuela?, sino que en la escuela se pregunte ¿Qué aprendiste hoy en casa?
Considero así que el movimiento “Bring your own technology” (BYOT), sintetiza bien este fenómeno. Cada vez es más difícil mantener al margen la tecnología desde la cual las personas se conectan a sus intereses, siendo necesario pensar cómo hacer para que estas tecnologías se incorporen, en este caso, a la actividad del aula.
Un caso que suscitó mi reflexión
Dialogando con un maestro que trabaja en la ciudad de Pereira, Colombia, me comentó una experiencia de su Institución Educativa que me llamó la atención. Hoy sé que dicha experiencia se puede enmarcar en el movimiento BYOT.
Después de varias discusiones a nivel de planeación escolar, decidieron invertir en la contratación de un buen servicio de Internet inalámbrico, en vez de comprar más equipos para dotar una sala de cómputo. Los resultados respondieron a la expectativa inicial: Los estudiantes empezaron a llevar y utilizar en el aula sus propios dispositivos móviles, supliendo en parte la necesidad de dotación para cada área.
Recuerdo que discutimos en torno a las situaciones que esta experiencia implican, hablando de diferentes elementos que intentaré recoger aquí:
La posibilidad y licencia para llevar al aula y usar dispositivos móviles requiere de nuevas habilidades y estrategias por parte del docente, para evitar que los estudiantes se entretengan y no atiendan a las actividades escolares. Esto implica transformar las actividades en el aula, para hacer que el estudiante utilice la tecnología, pero que lo haga bajo parámetros de formación.
En este sentido, es importante generar retos de aprendizaje. Lograr que el estudiante use la tecnología para acceder a información que complemente el tema de la clase, para producir información desde el contexto, para compartirla, para interactuar y actuar con otros.
Esto me recuerda un proyecto que asesoré en el municipio de Buesaco – Nariño, donde el docente de química orienta a sus estudiantes para que construyan tutoriales de preparación para las pruebas de Estado, incentivándolos a apropiar los temas, aprender sobre tecnología, trabajar en equipo. Los materiales son publicados en YouTube y pueden ser descargados para dispositivos móviles. (Conozca más sobre esta experiencia aquí y aquí)
Este tipo de experiencias implican maestros dispuestos a transformar su rol en el aula, de enciclopedias que transmiten datos, a dinamizadores de experiencias de indagación, donde orientan el aprendizaje del estudiante.
Se requiere maestros con otro tipo de competencias, más asociadas a un continuo proceso de aprendizaje y a incentivar el trabajo colaborativo. Maestros que reflexionen su práctica, que produzcan y compartan contenidos, que aprendan sobre tecnología pero, sobre todo, que reconozcan que no lo saben todo, que también son sujetos de aprendizaje.
Las múltiples y constantes fuentes de información a las que tiene acceso todo estudiante en presencia de las TIC, tienen que llevarnos a que ya no sólo se escuche en casa ¿Qué aprendiste hoy en la escuela?, sino que en la escuela se pregunte ¿Qué aprendiste hoy en casa?
Considero así que el movimiento “Bring your own technology” (BYOT), sintetiza bien este fenómeno. Cada vez es más difícil mantener al margen la tecnología desde la cual las personas se conectan a sus intereses, siendo necesario pensar cómo hacer para que estas tecnologías se incorporen, en este caso, a la actividad del aula.
Un caso que suscitó mi reflexión
Dialogando con un maestro que trabaja en la ciudad de Pereira, Colombia, me comentó una experiencia de su Institución Educativa que me llamó la atención. Hoy sé que dicha experiencia se puede enmarcar en el movimiento BYOT.
Después de varias discusiones a nivel de planeación escolar, decidieron invertir en la contratación de un buen servicio de Internet inalámbrico, en vez de comprar más equipos para dotar una sala de cómputo. Los resultados respondieron a la expectativa inicial: Los estudiantes empezaron a llevar y utilizar en el aula sus propios dispositivos móviles, supliendo en parte la necesidad de dotación para cada área.
Recuerdo que discutimos en torno a las situaciones que esta experiencia implican, hablando de diferentes elementos que intentaré recoger aquí:
La posibilidad y licencia para llevar al aula y usar dispositivos móviles requiere de nuevas habilidades y estrategias por parte del docente, para evitar que los estudiantes se entretengan y no atiendan a las actividades escolares. Esto implica transformar las actividades en el aula, para hacer que el estudiante utilice la tecnología, pero que lo haga bajo parámetros de formación.
En este sentido, es importante generar retos de aprendizaje. Lograr que el estudiante use la tecnología para acceder a información que complemente el tema de la clase, para producir información desde el contexto, para compartirla, para interactuar y actuar con otros.
Esto me recuerda un proyecto que asesoré en el municipio de Buesaco – Nariño, donde el docente de química orienta a sus estudiantes para que construyan tutoriales de preparación para las pruebas de Estado, incentivándolos a apropiar los temas, aprender sobre tecnología, trabajar en equipo. Los materiales son publicados en YouTube y pueden ser descargados para dispositivos móviles. (Conozca más sobre esta experiencia aquí y aquí)
Este tipo de experiencias implican maestros dispuestos a transformar su rol en el aula, de enciclopedias que transmiten datos, a dinamizadores de experiencias de indagación, donde orientan el aprendizaje del estudiante.
Se requiere maestros con otro tipo de competencias, más asociadas a un continuo proceso de aprendizaje y a incentivar el trabajo colaborativo. Maestros que reflexionen su práctica, que produzcan y compartan contenidos, que aprendan sobre tecnología pero, sobre todo, que reconozcan que no lo saben todo, que también son sujetos de aprendizaje.
Volviendo sobre las reflexiones sobre la experiencia de BYOT en Pereira, hablamos con el profesor lo importante de invitar a la tecnología del estudiante al aula, teniendo claro aspectos como:
Pero en síntesis ¿Por qué introducir estas tecnologías en el aula?
Indiferente de la estrategia de acceso a las tecnologías, sean éstas dotación de la Institución Educativa o recursos personales, lo interesante es imaginarse el espectro de posibilidades que su utilización permiten.
- Protocolos claros para atender situaciones de robo o pérdida de los dispositivos móviles al interior de la Institución Educativa, así como a la salida del mismo. Dado que el hurto es una posibilidad cuando se ha identificado quién tiene estos artefactos, es importante discutir hasta dónde llega la responsabilidad de la Institución Educativa frente a estas situaciones.
- Desarrollar una clara responsabilidad institucional frente a la gestión para la dotación de infraestructura. Aprovechar los insumos individuales para el proceso formativo no debe implicar que la dirección desatienda el tema. Es una solución para complementar y no para reemplazar los procesos de gestión institucional, donde debe estar claro que no se puede exigir al docente la tenencia de equipos propios para dictar sus clases.
- Antes de abrir las puertas a una experiencia de este tipo, se debe tener una planeación clara sobre cómo se va a dinamizar el uso de la tecnología, a fin de no convertirlo en un escenario de distracción, sino de formación. Se requiere compromiso institucional e individual para generar las transformaciones curriculares necesarias
Pero en síntesis ¿Por qué introducir estas tecnologías en el aula?
Indiferente de la estrategia de acceso a las tecnologías, sean éstas dotación de la Institución Educativa o recursos personales, lo interesante es imaginarse el espectro de posibilidades que su utilización permiten.
En este sentido, veo al menos tres líneas no excluyentes de uso:
Esto implica, aprovechar los dispositivos móviles para desarrollar competencias lectoescritoras, no desde la perspectiva de saber codificar y decodificar un sistema de símbolos, de manera descontextualizada y abstracta, sino como una práctica social en contextos socioculturales particulares, donde no sólo se trata de dominar un código lingüístico, sino saber qué comunico, cómo lo comunico y por qué lo comunico de determinada manera, junto a otros.
En conclusión
Se está entonces ante la posibilidad de usar las tecnologías como mediadoras en el aula, perspectiva que se asocia a la teoría sociocultural de aprendizaje, desde donde se asume que el desarrollo de las ideas se da en el encuentro con el otro, en el diálogo y la interacción.
Es así como el docente se puede servir de las tecnologías para desarrollar capacidad de escuchar, pero también de expresar junto a otros, crear y recrear la vida desde el reconocimiento mutuo y desde el trabajo colaborativo, como una postura frente al tipo de sociedad que se puede ayudar a formar.
Son entonces prácticas para observar desde un análisis social, que de cuenta de cómo los individuos interpretan y dan sentido a las actividades en las que están involucrados; así como también se pueden analizar desde lo societal, desde los andamiajes comunes desde los cuales se construyen significados compartidos.
Se trata de prácticas que usan como detonante las TIC, permitiendo enriquecer el currículo al proponer nuevos esquemas de aprendizaje más transversales e integradores, donde el conocimiento no está atomizado, sino que se construye en torno a situaciones en contexto, desde el diálogo y la interacción.
Entonces... bienvenida sea la tecnología utilizada para desarrollar las ideas junto a otros.
Para complementar
Encontré un interesante artículo que puede alimentar la discusión, sobre las 10 razones más relevantes por las cuales las tabletas están proliferando en la educación Invito a su lectura.
- Traer el mundo cercano y lejano al aula. El primero desde la posibilidad de registrar y documentar el mundo propio, y el segundo desde la posibilidad de indagar. Ambos para comparar, contrastar y argumentar.
- Proponer escenarios de contacto e interacción dentro y fuera del aula, a fin de fortalecer la comunicación como base para la construcción de ideas y la edificación de acciones compartidas.
- Generar dinámicas de producción y publicación desde la realidad individual y colectiva, dando cuenta de lo propio. Esto es fortalecer la propia identidad y la identidad de la sociedad a la que se pertenece.
Esto implica, aprovechar los dispositivos móviles para desarrollar competencias lectoescritoras, no desde la perspectiva de saber codificar y decodificar un sistema de símbolos, de manera descontextualizada y abstracta, sino como una práctica social en contextos socioculturales particulares, donde no sólo se trata de dominar un código lingüístico, sino saber qué comunico, cómo lo comunico y por qué lo comunico de determinada manera, junto a otros.
En conclusión
Se está entonces ante la posibilidad de usar las tecnologías como mediadoras en el aula, perspectiva que se asocia a la teoría sociocultural de aprendizaje, desde donde se asume que el desarrollo de las ideas se da en el encuentro con el otro, en el diálogo y la interacción.
Es así como el docente se puede servir de las tecnologías para desarrollar capacidad de escuchar, pero también de expresar junto a otros, crear y recrear la vida desde el reconocimiento mutuo y desde el trabajo colaborativo, como una postura frente al tipo de sociedad que se puede ayudar a formar.
Son entonces prácticas para observar desde un análisis social, que de cuenta de cómo los individuos interpretan y dan sentido a las actividades en las que están involucrados; así como también se pueden analizar desde lo societal, desde los andamiajes comunes desde los cuales se construyen significados compartidos.
Se trata de prácticas que usan como detonante las TIC, permitiendo enriquecer el currículo al proponer nuevos esquemas de aprendizaje más transversales e integradores, donde el conocimiento no está atomizado, sino que se construye en torno a situaciones en contexto, desde el diálogo y la interacción.
Entonces... bienvenida sea la tecnología utilizada para desarrollar las ideas junto a otros.
Para complementar
Encontré un interesante artículo que puede alimentar la discusión, sobre las 10 razones más relevantes por las cuales las tabletas están proliferando en la educación Invito a su lectura.
sábado, 9 de febrero de 2013
Gestión escolar frente a la obsolescencia tecnológica
Deberíamos dejar de preguntarnos qué tecnología llevamos al aula para abordar los propósitos educativos, y empezar a preguntarnos mejor cómo utilizar y aprovechar las tecnologías de la que disponemos cotidianamente, acercándolas a las necesidades y expectativas de aprendizaje que tenemos frente a nuestros estudiantes.
La carrera por estar a la vanguardia tecnológica es una carrera perdida de entrada, sobre todo en las Instituciones Educativas de carácter público. He notado que las innumerables reuniones con autoridades locales, jornadas con padres de familia, festivales, campañas y horas de planeación escolar que dan como resultado la compra o dotación con equipos de cómputo, tienen como recompensa su des-actualización casi inmediata.
Recuerdo que hasta hace al menos dos años el afán era poder contar con computadores de escritorio e Internet en las sedes educativas para poder innovar, y ofrecer educación de calidad. Pero llegaron los portátiles, e inició la exigencia de esta nueva tecnología para poder ofrecer a los estudiantes posibilidades de insertarse al mundo global, a la sociedad del conocimiento.
La carrera por estar a la vanguardia tecnológica es una carrera perdida de entrada, sobre todo en las Instituciones Educativas de carácter público. He notado que las innumerables reuniones con autoridades locales, jornadas con padres de familia, festivales, campañas y horas de planeación escolar que dan como resultado la compra o dotación con equipos de cómputo, tienen como recompensa su des-actualización casi inmediata.
Recuerdo que hasta hace al menos dos años el afán era poder contar con computadores de escritorio e Internet en las sedes educativas para poder innovar, y ofrecer educación de calidad. Pero llegaron los portátiles, e inició la exigencia de esta nueva tecnología para poder ofrecer a los estudiantes posibilidades de insertarse al mundo global, a la sociedad del conocimiento.
... no se ha logrado llevar los portátiles a todas las aulas, y ya nuestras miradas brillan ante el nuevo artefacto que transformará la educación: las tabletas.
Aceptémoslo, no hay gestión escolar que aguante el ritmo de la obsolescencia tecnológica. No digo hacer a un lado la tecnología, porque ella está aquí, haciendo parte de la vida cotidiana, pero sí re-significar y reorientar los intereses que sobre ella tenemos.
Generar escenarios donde tengamos claro que lo importante para la sociedad del conocimiento son los procesos de información y comunicación que logremos consolidar, y no las tecnologías, pues si bien ellas potencian las dinámicas que como individuos y colectivos logremos desarrollar en torno al acceso, producción, divulgación de contenidos, y en torno a la interacción y colaboración como pilares para la construcción de realidades para vivir, solas no representan, ni implican estos cambios deseables. (Tema que desarrollé en la entrada: Web 2.0 y Educación)
Por ello creo que nuestra labor como docentes y directivos frente a las TIC, está en consolidar experiencias educativas que tengan como centro fomentar la circulación de información y la interacción en torno a la construcción de conocimientos en contexto. Así, cada nueva tecnología llegará a alimentar, potenciar y brindar nuevas alternativas de acción en torno a una dinámica viva.
No se tratará entonces de esperar que llegue la tecnología para empezar a hablar de cambio. Se tratará de cambiar nuestras prácticas frente a la información y la comunicación en el aula, para que esta dinámica impregne los usos que los estudiantes puedan hacer de cualquier artefacto asociado a estos procesos, dentro y fuera del sistema escolar.
Aceptémoslo, no hay gestión escolar que aguante el ritmo de la obsolescencia tecnológica. No digo hacer a un lado la tecnología, porque ella está aquí, haciendo parte de la vida cotidiana, pero sí re-significar y reorientar los intereses que sobre ella tenemos.
Generar escenarios donde tengamos claro que lo importante para la sociedad del conocimiento son los procesos de información y comunicación que logremos consolidar, y no las tecnologías, pues si bien ellas potencian las dinámicas que como individuos y colectivos logremos desarrollar en torno al acceso, producción, divulgación de contenidos, y en torno a la interacción y colaboración como pilares para la construcción de realidades para vivir, solas no representan, ni implican estos cambios deseables. (Tema que desarrollé en la entrada: Web 2.0 y Educación)
Por ello creo que nuestra labor como docentes y directivos frente a las TIC, está en consolidar experiencias educativas que tengan como centro fomentar la circulación de información y la interacción en torno a la construcción de conocimientos en contexto. Así, cada nueva tecnología llegará a alimentar, potenciar y brindar nuevas alternativas de acción en torno a una dinámica viva.
No se tratará entonces de esperar que llegue la tecnología para empezar a hablar de cambio. Se tratará de cambiar nuestras prácticas frente a la información y la comunicación en el aula, para que esta dinámica impregne los usos que los estudiantes puedan hacer de cualquier artefacto asociado a estos procesos, dentro y fuera del sistema escolar.
miércoles, 6 de febrero de 2013
Los entramados que me llevaron del periodismo a la educación
Llegué al mundo de la educación sin mucha intención, pero me he quedado en él con convicción.
Soy Comunicadora Social por profesión, con énfasis en periodismo, aunque ni siquiera mi trabajo de grado tuvo que ver directamente con ser periodista. Empecé a trabajar, durante el último semestre de mi carrera, en el Sistema de Investigaciones de la Universidad del Cauca, institución educativa donde estudié.
Mi interés era hacer una práctica en periodismo científico, pero las reflexiones en torno a la divulgación de la ciencia, la tecnología y la innovación, me llevaron a un escenario muy diferente: La gestión del conocimiento.
Así, terminé elaborando el Plan de Comunicaciones para la entidad, como un ejercicio académico que me implicó en una una revisión profunda sobre la relación entre la gestión de la comunicación y gestión de conocimiento, y sobre el comunicador social como agente de cambio en un mundo que exige transformar la manera como nos relacionamos y aprendemos. (Acceda al documento del trabajo de grado aquí)
Los vínculos laborales gestados en este escenario me llevaron a un nuevo reto: Computadores para Educar, donde llegué a trabajar como Formadora de Pedagogía e Infraestructura. Ni era licenciada, ni era ingeniera, y aún así terminé trabajando como formadora de docentes de Educación Básica y Media, de sedes educativas ubicadas en zonas rurales del suroccidente de Colombia. Empecé entonces a aprender sobre educación, y a reflexionar sobre el lugar de las TIC en los procesos de aprendizaje dinamizados desde el aula de clase. Y en este tema me quedé.
Llevo cerca de cinco años trabajando en escenarios de formación de formadores. Me he involucrado en procesos de reflexión y producción académica con la Red de Investigación Educativa - ieRed (www.iered.org/libros/), donde encontré un escenario de desarrollo conceptual profundamente interesante, acercándome además a la cultura libre, desde la perspectiva de la generación de contenidos educativos con licencias abiertas.
Todo esto me llevó a tomar la decisión de realizar estudios de postgrado en esta línea, iniciando la Maestría en Tecnología Educativa - medios innovadores para la educación, ofrecida por el convenio UNAB - Tecnológico de Monterrey.
De esta manera es que se ha ido consolidando mi interés en los encuentros entre educación, comunicación, gestión de información y conocimiento, cultura libre, y uso y aprovechamiento de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones como instrumentos mediadores de todo lo anterior.
Soy Comunicadora Social por profesión, con énfasis en periodismo, aunque ni siquiera mi trabajo de grado tuvo que ver directamente con ser periodista. Empecé a trabajar, durante el último semestre de mi carrera, en el Sistema de Investigaciones de la Universidad del Cauca, institución educativa donde estudié.
Mi interés era hacer una práctica en periodismo científico, pero las reflexiones en torno a la divulgación de la ciencia, la tecnología y la innovación, me llevaron a un escenario muy diferente: La gestión del conocimiento.
Así, terminé elaborando el Plan de Comunicaciones para la entidad, como un ejercicio académico que me implicó en una una revisión profunda sobre la relación entre la gestión de la comunicación y gestión de conocimiento, y sobre el comunicador social como agente de cambio en un mundo que exige transformar la manera como nos relacionamos y aprendemos. (Acceda al documento del trabajo de grado aquí)
Los vínculos laborales gestados en este escenario me llevaron a un nuevo reto: Computadores para Educar, donde llegué a trabajar como Formadora de Pedagogía e Infraestructura. Ni era licenciada, ni era ingeniera, y aún así terminé trabajando como formadora de docentes de Educación Básica y Media, de sedes educativas ubicadas en zonas rurales del suroccidente de Colombia. Empecé entonces a aprender sobre educación, y a reflexionar sobre el lugar de las TIC en los procesos de aprendizaje dinamizados desde el aula de clase. Y en este tema me quedé.
Llevo cerca de cinco años trabajando en escenarios de formación de formadores. Me he involucrado en procesos de reflexión y producción académica con la Red de Investigación Educativa - ieRed (www.iered.org/libros/), donde encontré un escenario de desarrollo conceptual profundamente interesante, acercándome además a la cultura libre, desde la perspectiva de la generación de contenidos educativos con licencias abiertas.
Todo esto me llevó a tomar la decisión de realizar estudios de postgrado en esta línea, iniciando la Maestría en Tecnología Educativa - medios innovadores para la educación, ofrecida por el convenio UNAB - Tecnológico de Monterrey.
De esta manera es que se ha ido consolidando mi interés en los encuentros entre educación, comunicación, gestión de información y conocimiento, cultura libre, y uso y aprovechamiento de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones como instrumentos mediadores de todo lo anterior.
miércoles, 30 de enero de 2013
Web 2.0 y Educación
¿Qué pienso sobre las TIC en la educación?, que necesitamos menos énfasis en la
Tecnología y más en la Información y la Comunicación
Tecnología y más en la Información y la Comunicación
La Web 2.0 transformó la experiencia del usuario en Internet frente a la búsqueda, acceso, producción y publicación de información. Sin embargo, como viene siendo reiterativo encontrar en las discusiones sobre el lugar de la tecnología en la transformación de la educación, considero que la existencia de estos servicios no implica su utilización formativa.
En este sentido, más que preguntarnos qué nos permite hacer la Web 2.0, deberíamos preocuparnos por entender cómo nos informamos y cómo nos comunicamos, los docentes, claro, pero también y sobretodo cómo lo hacen nuestros estudiantes. Una vez lo tengamos claro tendrá mayor sentido pensar en su incorporación.
Desentrañar las motivaciones, hábitos y comportamientos frente a la información y frente a las relaciones con los otros, como dimensiones que definen nuestras formas de aprender, nos dará mayores elementos para plantear posibles alternativas a través de las cuales el uso de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) pueden potenciar hábitos favorables o transformar aquellos que son obstáculo en el aprendizaje.
Un claro ejemplo son los Blogs. Podemos saber que existen, cómo abrir uno, y publicar algunas entradas, mientras la emoción de la novedad aún nos embarga. Pero, ¿Cuántos en realidad hemos logrado sostener el uso de un blog como medio de expresión?... Me aventuro a plantear que lo hacen quienes tienen como interés la expresión de sus ideas, y como hábito la producción de información.
Para con la mayoría de servicios de la Web 2.0. Nos registramos en cuanto servicio conocemos, pero después de explorarlo, rara vez sabemos qué hacer con ellos, y terminamos abandonando su uso. En el mejor de los casos, terminamos siendo reproductores de información de otros, en una espiral imparable de copia donde no somos más que agentes transmisores y no productores.
Así que mi reflexión inicial sobre la Web 2.0 en la educación, es que el punto de discusión no está en los servicios... sino en los procesos de información y comunicación que logremos dinamizar en el ámbito escolar. Con o sin tecnología, actual o desactualizada, ese es un punto que hemos dejado huérfano y es donde considero que reside gran parte del fracaso en la implementación de tecnologías en el aula, o sería mejor decir, el fracaso de los procesos que buscan transformar la educación para responder a los retos y dinámicas de la sociedad actual.
Cabe aquí considerar los interesantes estudios realizados por Sugata Mitra, donde nos demuestra que un niño sabrá aprender y compartir lo que aprende sobre tecnología sin mayor dificultad. Así que la cuestión no es usar la tecnología (esté o no de moda una u otra), es saber para qué la uso...
Comparto un video de una charla de Sugata Mitra en una conferencia TED de 2010:
Partiendo de este tipo de reflexiones, con el equipo de la Universidad del Cauca que desarrolló entre 2005 y 2011 la Etapa de Formación y Acompañamiento del programa nacional Computadores para Educar, en los departamentos de Cauca, Nariño y Putumayo de Colombia, publicamos el libro "Crear y Publicar con las TIC en la escuela".
En el capítulo 4 de este libro desarrollamos algunas reflexiones en torno a la utilización de Internet en la educación (entre otros temas), siendo una referencia adicional para esta reflexión:
Módulo Crear y Publicar con las TIC en la escuela
Finalmente, considero que las TIC son mediadoras del proceso de aprendizaje, como antes lo fueron otros recursos que tomaron la figura de educativos. No representan el cambio en si mismas, pero pueden potenciarlo. Así, no me preocupa tanto pensar qué traerá el siguiente paso tecnológico, sino qué estamos dejando atrás o qué no estamos considerando en el ahora.
Por eso si me preguntan ¿Qué pienso sobre las TIC en la educación?, diré que pienso que necesitamos menos énfasis en la Tecnología y más en la Información y la Comunicación.
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